martes, 10 de abril de 2012

¿Otra primavera funesta para Wall Street? Europa se vuelve a descomponer

Hoy el tema fue Europa: es difícil comprender cómo las autoridades de la eurozona, después de hacer tantos esfuerzos para estabilizar a los mercados de deuda de la periferia, dejen de nuevo que se les caiga la casa encima.
Mucho tiempo, dinero y disgustos se gastó para diseñar y sacar adelante un segundo rescate para Grecia; y muchos debates y enfrentamientos suscitó la idea de inyectar masivas cantidades de liquidez a los mercados monetarios a través de los programas de financiamiento de largo plazo (LTROs por sus siglas en inglés) del Banco Central Europeo (BCE), plan que al final se llevó adelante pese a la oposición alemana.

La estrategia funcionó: las tasas de los bonos de la periferia europea se redujeron a niveles sostenibles, que hicieran posible el refinanciamiento de la deuda a un costo aceptable, y las primas de riesgos se comprimieron a cotas razonables. Las masivas inyecciones de liquidez de largo plazo permitieron a los bancos fondearse a un costo barato en el BCE para comprar deuda de corto plazo de España e Italia a tasas más altas, llevándose un jugoso beneficio en una operación que se llamó el “Sarkozy trade”.

Pero luego vino el desaire del presidente español Mariano Rajoy al resto de Europa, al advertir que España no cumpliría con la meta fiscal establecida para este año; y las reprimendas del primer ministro italiano, Mario Monti, a España por no actuar con determinación y poner de nuevo a Euroap en el ojo del huracán.

Pero sobre todo se sucedieron una serie de indicadores económicos que volvían a poner a una buena parte de Europa en recesión o al borde de ella, como España e Italia, inducidos en buena medida por las medidas de austeridad fiscal. Y con la actividad económica de nuevo en contracción, las dudas sobre la capacidad de los países de la periferia para lograr las metas de déficit fiscal y deuda pública como porcentaje del PIB, o para pagar sus obligaciones, volvieron a ponerse en entredicho.

Y regresó la aversión al riesgo: las subastas de deuda soberana dejaron de resultar apetitosas, y la tendencia a la baja de las tasas no sólo se paró, sino que se revirtió bruscamente al alza. Era el momento de lanzar un mensaje de fortaleza por parte de las autoridades europeas,  de que el BCE interviniera en los mercados de deuda soberana para contener y aplastar a base de talonario las tasas de interés y las primas de riesgo.

Pero nada se hizo, y se dejó que la situación se fuera deteriorando poco a poco, y que Europa se adentrara en otra espiral negativa sin que nadie hiciera de cortapisas. Mientras las bolsas globales registraban un suculento rally en el primer trimestre, liderados en la eurozona por el Dax de Francfort (+17.8%), el Ibex-35 se despeñaba un 6.5% . Pero lo peor sucedía en el mercado de deuda, donde las tasas volvían a aproximarse a niveles críticos.

Bastó con que la economía de EU, con el dato de empleo del viernes, también diera síntomas de flaqueza para que Europa volviera a estallar. Nada pasó el viernes y el lunes, con los mercados europeos cerrados. Pero hoy martes, con el regreso de Semana Santa, la jornada fue un Vía Crucis.

Lo fue para las bolsas europeas, que sangraron pérdidas por los cuatro costados: en Italia se rasgaron las vestiduras con un desplome de la bolsa de Milán de casi el 5%, mientras que en Madrid, el Ibex-35 fue apaleado con un derrumbe cercano al 3.0% y terminó en mínimos de 2009. El Cac-40 de París también cargó su cruz con una caída del 3.1% y el Dax de Francfort bajó un 2.5%.

Pero el verdadero calvario se vivió en el mercado de deuda soberana: en la española, la tasa del bono de 10 años rozaba los 6.0%, hasta los 5.94%, mientras que la de 2 años rebasaba el 3% para irse a 3.12%. La prima de riesgo, medido como el diferencial entre la tasa del bono español de 10 años y el equivalente alemán, se alzaba a 433 pbs, su nivel más alto desde noviembre del año pasado, cuando llegó a tocar un máximo desde el lanzamiento del euro de 468 pbs el 22 de ese mes.

En Italia, el suplicio fue similar, pese a los esfuerzos de Monti por desmarcarse de España: la tasa del bono de 10 años se disparó hoy 23 pbs a 5.69%, lo que mandó la prima de riesgo de nuevo por encima de los 400 pbs, a 404 pbs, la más alta desde el pasado 31 de enero.  La tasa de 2 años, en 3.48%, está por encima de la de España. Mañana, el país transalpino subastará 11,000 millones de euros (mde) en letras, seguido de otros 5,000 mde en bonos el jueves. A ver quién se anima a comprar.

La realidad es que la situación en los mercados globales se deteriora muy rápido. China sigue al mismo paso que se observó en el primer trimestre, con su economía perdiendo fuelle. El jueves se publica el PIB para el inicio de 2012 y el pronóstico es que la economía se expandió un 8.4%, por debajo de 8.9% en el cuarto trimestre de 2011 y un mínimo del actual ciclo expansivo (sería la tasa más baja desde el segundo trimestre de 2009). ¡Y cuidado si es que viene más abajo!

En Europa, pese a los esfuerzos del gobierno de Mariano Rajoy por devolver la calma a los mercados anunciando recortes a diestro y siniestro, y el discuros de Monti de que “Italia no es España” (pero su bono tiene una estrecha correlación con el español), la situación da de nuevo vértigo. Y en EU, que parecía un bastión que se estaba apuntalando, el último dato de empleo lo vuelve a dejar a la intemperie, con muy poco músculo para resistir un vendaval europeo.

La primavera, por tanto, pinta mal. Así han sido los dos últimos años, donde la primavera más que florecer utilidades, marchitó las ganancias invernales. En el 2010 logró recuperarse durante la segunda mitad del año y llegó a cerrar en máximos. Pero en el 2011 sucumbió y ya no se levantó. Cuidado por lo que pueda venir, sobre todo si Europa (y el BCE) no reaccionan a tiempo.
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Business Insider, Bloomberg




José Miguel Moreno

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