martes, 3 de julio de 2012

Los obstáculos a los acuerdos de la cumbre europea: Finlandia y... ¡la Corte alemana!



El objeto de los acuerdos alcanzados en la cumbre europea de la semana pasada era reconducir las tasas de interés en España e Italia a niveles más tolerables. Sin embargo, tanto la tasa del bono de 10 años como la prima de riesgo en España siguen presionadas. Aunque mejoraron hoy rumbo al cierre, la tasa del bono de 10 años cerró en 6.1%, en tanto la prima de riesgo se ubicó en 471 pbs tras tocar un máximo intradía de 485 pbs. El jueves España tratará de recaudar entre 2,000 y 3,000 millones de euros (mde) en bonos de 3, 4 y 10 años y le volverá a salir excesivamente caro.



¿Qué acuerdos se alcanzaron en la cumbre europea? En esencia dos: uno referente al mercado de deuda soberana; y otro en relación con el rescate a la banca española. El primer acuerdo consiste la compra de bonos de los países periféricos en el mercado secundario (e incluso en el mercado primario) a través del fondo de rescate permanente, el llamado Mecanismo de Estabilidad Europeo (ESM por sus siglas en inglés). Sin embargo, se oponen dos países: Finlandia y Holanda, este último además pendiente de unas elecciones en septiembre.

En un principio, el ESM sólo podría aplicarse en caso de haber unanimidad. Sin embargo, hay un resquicio para esquivarla: si la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) consideran que existe una situación de extrema urgencia, se podría activar una cláusula que permitiría usar esos recursos para comprar deuda directamente con un 85% de los votos, por lo que la negativa de Finlandia, Holanda e incluso Luxemburgo, no sería suficiente.

Por tanto, en un caso extremo, la ayuda a la deuda de un país a través del ESM podría activarse, sin necesidad de cambiar tratados, en cuanto un gobierno lo solicite y firme una carta de compromiso con las condiciones macroeconómicas que se establecerían.  

La otra media fundamental de la cumbre europea consistió en permitir que la ayuda a la banca española llegue directamente y no a través del Estado. El rescate a la banca se puede realizar a través de dos fondos: el temporal, llamado el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF), o el permanente, el  ESM.

En caso de realizarse las compras a través del vehículo temporal, el EFSF, Finlandia exigirá garantías a cambio de los créditos que se concedan a los bancos españoles (al igual que los exigió para el segundo rescate de Grecia). Ese requerimiento busca reemplazar la medida alternativa, que era que los países que contribuyeran al rescate tuvieran un estatus “senior” en caso de impago y que fue abolida.

Ahora bien, en caso de que el rescate se hiciera a través del fondo permanente, el ESM, se precisaría, como en el caso de la compra de bonos, de unanimidad, y por tanto podría ser vetado tanto por Finlandia como por Holanda. De nuevo, en esa disputa, el ministro de economía español, Luis de Guindos, se refirió a la cláusula de emergencia que permite una mayoría cualificada, de 85%, y no la unanimidad.  Finlandia es, junto con Alemania, Luxemburgo y Holanda, uno de los cuatro países de la zona euros que todavía posee la máxima calificación crediticia, la “AAA”.

Pero incluso salvando el obstáculo de Finlandia, todavía queda otro muy delicado en el caso del ESM: y es la Corte Constitucional alemana. Será en la sesión del 10 de julio. Ese día, la corte podría determinar que el ESM vulnera la soberanía alemana y, de este modo, se podría bloquear el uso del instrumento e incluso invalidarlo pese a que lo aprobó el parlamento germano: ya la corte ha advertido sobre una vulneración de la soberanía nacional por parte del fondo permanente justamente por eso, por ser permanente.

Por tanto, el 10 de julio es otra fecha crucial para el devenir de Europa. Si la Corte Constitucional alemana emite un mandamiento judicial que bloquea el ESM, Europa tendrá (al menos en un principio) menos recursos para intervenir y ayudar a aliviar tanto las tensiones en los mercados de deuda, como los problemas de solvencia de la banca. Y eso podría convertirse en un serio contratiempo para Europa y acabar de un golpe con el moderado optimismo que hay tras la cumbre europea. De modo que el 10 de julio, todos a mirar a los jueces alemanes. 

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